TALLER ARTECOCODRILO
El proyecto ARTECOCODRILO surge y se establece como una iniciativa independiente en el año 2004 frente a la escasez de espacios abiertos para la práctica, edición, difusión y muestra de obra gráfica en Oaxaca. En ese tiempo, la gráfica emergente estuvo limitada a algunos pocos talleres privados en la zona y, a nivel nacional en México, las comunidades sufrían de un panorama similar con un escaso acceso a las prensas y a las técnicas, no solo en el ambiente privado sino también en el académico puesto que en muchas las universidades e instituciones de arte tenían sus talleres en desuso y las prensas meramente como reliquias de un pasado que se diluía y agotaba.
En el auge del arte contemporáneo, los medios digitales y nuevos lenguajes empujaron a la gráfica tradicional a su casi total desaparición y así, la práctica de técnicas tradicionales de reproducción y hechura de imágenes comenzaron a ser considerados mera artesanía.
El dibujo fue una de las primeras víctimas de esta tendencia mal percibida, principalmente en América latina, reduciendo gradualmente su práctica por considerarse anacrónica e innecesaria. Por otro lado, la impresión de obra gráfica, el trabajo de las matrices, litografías y procesos fotomecánicos, estuvieron fuera del alcance de los artistas por un periodo muy largo; más aún de los estudiantes, aficionados, museos, galerías y centros culturales.
Artecocodrilo surgió en el 2004 como una alternativa fresca, potente e independiente abriendo sus puertas en el centro de Oaxaca con una sala expositiva especializada en obra gráfica propositiva y joven. Combinando pintura, dibujo y fotografía, junto con un taller de producción de obra gráfica, el espacio se convertiría en un foro para las propuestas que emergían hace ya 22 años.
Con su aparición, el modelo que propusimos se estableció y nos dio espacio a los artistas para tomar el control de nuestra producción y difusión, apropiándonos de una parte del mercado al que antes no teníamos acceso, fuera de los gremios establecidos. Lo tomamos un poco por la fuerza y funcionó exitosamente, tan exitoso fue el modelo que fue replicado cientos de veces en Oaxaca y alrededor del país: los talleres/galería autogestionados por colectivos/grupos de artistas comenzó su primera época prospera y con ello, la gráfica y el dibujo volvieron a tomar un lugar central.
En la actualidad hay un censo de más de 100 talleres/galería/colectivos solo en el valle de Oaxaca y a nivel nacional el numeroso se ha multiplicado. En los últimos 22 años el coleccionismo de obra gráfica de artistas vivos en México se ha ido enraizando y estabilizando y, podríamos decir, floreciendo como un factor cultural y económico que permite el reconocimiento del arte mexicano y sus creadores.
Democratización
Con la aparición de las redes sociales los artistas tuvimos acceso a otra ventana de difusión donde también se desarrolló un mercado en el que, no solo los artistas emergentes y establecidos tuvimos acceso a estas plataformas/herramientas, sino la población entera, llegando finalmente a la democratización de la práctica de las artes y la cultura. Esa energía llevó al mundo a cambios culturales profundos y, como todo tiene su tiempo, la democratización se tornó en saturación hasta llegar al ahora famoso SLOP producido por las inteligencias artificiales que circula en todas las pantallas entregado por los algoritmos de las redes sociales. De la misma manera, la democratización de las artes y la “practica” de generación de cultura, fue captada de nuevo por los algoritmos y replicada con los generadores de imágenes (y narrativas) con inteligencia artificial. La narrativa del mundo no solo se ha vuelto caótica, muchos creemos que se está establecido una narrativa ilegible.
El regreso al mundo real
La saturación no solo sucedió en nuestras pantallas y los cuellos de botella de entrega de imágenes: en nuestras pantallas se volvió un muro imposible para los artistas. La conexión extrema y viciosa de esas herramientas democratizadoras volvió a encerrar a los artistas y los algoritmos se volvieron las nuevas barreras y muros contenedores, todo como si esta fuera la única manera de difundir la cultura, como si fuera de estos entornos digitales no existieran en esta época nuevas posibilidades de existir y expresarse, el mundo entero nos fuimos programando a encerrarnos en estos ambientes. Incluso en los ambientes locales se crearon estos pequeños mundos y comunidades cerradas, la entrega democrática fue un espejismo y volvimos estar desconectados entre nosotros, tal desconexión no solo fue entre personas y comunidades, sino también la desconexión con los materiales, las técnicas y la más pura expresión manual y humana.
El regreso al mundo real, el de los materiales y los procesos manuales y mentales está en ciernes una vez más, una gran ventaja es que las herramientas “en desuso” están disponibles por todas partes. La única aparente desventaja es no ser nuevas, pues existen máquinas, equipo, hardware, herramientas, servicios, talleres aún disponibles en todas partes, listos para ser retomados por todos en una segunda visita a esta necesidad.
Ahora es requerido hacer con un enfoque humano y sustentable, porque los procesos no solo se vuelven valiosos por su materialidad, sino también por su práctica humana. Una gran parte de su valor radica en eso, en el beneficio humano de ocupar las manos, la mente y el cuerpo en actividades de creación, colaborar, moverse, conectarse, volver a encontrarnos.
Exploraciones pendientes en los métodos impresos
Con la aparición de los métodos masivos de impresión llegaron las técnicas industriales que los ingenieros nos brindaron mediante la implementación, primero de máquinas, después, de hardware y software puesto al alcance de todos. Sin embargo, los softwares no solo se actualizaban rápidamente cada corto tiempo llenando al mundo de soluciones brillantes para la ejecución novedosa de las imágenes, también la narrativa y cualquier otro método de comunicación que conocemos ahora cumplía su ciclo más rápido.
Por fortuna, todos estos softwares guardan herramientas que, combinadas con el mundo análogo y manual, nos abren horizontes casi inexplorados. Un software de primera generación guarda aún tanto que ofrecer como los más novedosos, solamente tenemos que ir más profundo y explorarlos.
La viabilidad de las técnicas y las maquinas están a la mano ahora más que nunca y así, los métodos de exploración de la elaboración de imágenes y narrativas se expanden. Ya no se trata de negar el futuro, sino de aprovechar el trabajo humano hecho colectivamente e intentar dar pasos más firmes y claros para que lo humano no deje de construirse, poner las manos en las superficies para volver a encontrarnos. En este escenario, el lenguaje gráfico y múltiple adquiere nuevos bríos y se carga de futuro para todos los profesionales y entusiastas de nuestros oficios.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca, Septiembre del 2026
Taller Artecocodirlo